¿La vitamina C contra el cáncer?

Es un hecho científico: el antioxidante conocido como: Vitamina C, promueve la oxidación cuando circula en altas concentraciones en la sangre. Las células saludables toleran altas dosis debido a la catalasa, una enzima que neutraliza de inmediato la oxidación. La catalasa es abundante en la sangre y en los tejidos normales, pero generalmente escasea en los tumores malignos; esta deficiencia en los tejidos cancerosos permite que la capacidad oxidativa de la vitamina C destruya selectivamente las células malignas.

La terapia convencional produce un daño colateral significativo, esto quiere decir que si bien la quimioterapia, la radiación y la cirugía son efectivas para destruir las células cancerosas, no discriminan:  destruyen por igual a las células saludables.

Algunas de las principales células que sufren esto son las células del sistema inmunológico. Los oncólogos tienen que estimar cautelosamente qué daño se ocasionará a las células saludables para no provocar la muerte en el paciente con el tratamiento cuya finalidad es salvarlo.

Por esta razón, deben contemplarse períodos de descanso entre los ciclos de la quimioterapia y la radiación. Nos complace informar que existen terapias naturales que no producen daños colaterales. En algunos casos éstas, actúan con tanta eficacia cómo la quimioterapia sin dañar al paciente. A continuación, se devela uno de los secretos más grandes del mundo: la dosis alta de vitamina C administrada vía intravenosa.

 

Un agente antitumoral natural

 

Los investigadores descubrieron que una dosis alta de vitamina C es tóxica específicamente para las células de cáncer, lo que significa que la dosis daña solamente a las células cancerosas y no al tejido saludable. Sin embargo, cuando se añadió a este tratamiento la catalasa (una enzima), el efecto para destruir el cáncer se redujo de manera significativa. Esto condujo a los investigadores a creer que la administración de altas dosis de vitamina C daba por resultado la producción de grandes cantidades de peróxido de hidrógeno, lo cual inicialmente causaba un efecto de destrucción al cáncer que entonces estaba siendo neutralizado por la catalasa.

Esto sugirió que las células cancerosas no producen una cantidad suficiente de catalasa para neutralizar los altos niveles de peróxido de hidrógeno por sí solas.

Ahora sabemos que un gran número de células cancerosas producen pequeñas cantidades de catalasa a fin de mantener bajas concentraciones de peróxido de hidrógeno. Esto crea un ambiente favorable de estrés oxidativo para el cáncer que propicia que las células malignas crezcan rápidamente y se vuelvan más agresivas. Por fortuna para todos, debido a que una alta proporción de cánceres pueden producir sólo pequeñas cantidades de catalasa, son muy vulnerables al efecto destructor que muestran los niveles altos de peróxido de hidrógeno.

Una alta y rápida dosis de vitamina C intravenosa reacciona espontáneamente con el oxígeno molecular dentro de los tumores generando grandes cantidades de peróxido de hidrógeno, letal para las células tumorales que producen sólo pequeñas cantidades de catalasa.

La investigación en los NIH (En inglés) ha demostrado que a fin de lograr la suficiente concentración de vitamina C para provocar la oxidación, un paciente debe recibir docenas de gramos de vitamina C por vía intravenosa; la administración oral es completamente ineficaz para estos fines. Reportes de casos publicados muestran que los tratamientos repetidos de altas dosis de vitamina C intravenosa producen una regresión objetiva del tumor. Estos reportes son tan convincentes que la terapia de vitamina C intravenosa en la actualidad se está evaluando formalmente en los estudios clínicos de los NIH.

Al presente, seguimos analizando las dosis y los intervalos entre tratamientos pues los estudios sugieren que los tratamientos múltiples, por etapas e intermitentes pueden producir mejores efectos antitumorales que los tratamientos de una sola dosis alta. También se protegería a los riñones de saturarse. En Oasis of Hope usamos protocolos con múltiples tratamientos y pausas entre dosis para mantener el nivel de vitamina C dentro de un rango terapéutico óptimo.

En teoría, las dosis altas de vitamina C no deben causar daño tóxico a los tejidos saludables porque el cuerpo produce suficientes cantidades de catalasa para neutralizar de manera efectiva el peróxido de hidrógeno producido. Nuestra experiencia respalda esta teoría. Hemos tratado a cientos de pacientes de esta forma sin que se presenten efectos adversos y nuestro actual protocolo asegura que los niveles de vitamina C en la sangre y en los tejidos sean seguros y efectivos para destruir a las células cancerosas.

Sin embargo, queda por responder una pregunta muy importante. ¿Por qué no ha funcionado esta terapia para todos? Existen tres variables que pueden poner en duda la efectividad de esta terapia.

  • Primero, algunos tumores producen cantidades mayores de catalasa, la cual neutraliza el efecto oxidante del peróxido de hidrógeno.
  • Segundo, algunas veces existe un número insuficiente de catalizadores para promover la transferencia de electrones.
  • Tercero, a veces hay una concentración baja de oxígeno en el espacio extracelular, el cual se necesita para que la vitamina C produzca peróxido de hidrógeno.

Por ahora, los científicos no han descubierto la forma de bloquear selectivamente la producción de catalasa en los tumores. Sin embargo, podemos aumentar la efectividad de esta terapia al proporcionar dos agentes de soporte: catalizadores de la transferencia de electrones y agentes que oxigenen los tumores.

Beneficios específicos: Vitaminas C y K3

La habilidad de la vitamina C para generar peróxido de hidrógeno en los tumores depende de la presencia de catalizadores que transfieran electrones de la vitamina C a las moléculas de oxígeno y generen un compuesto inestable, el superóxido, que se convierte rápidamente en peróxido de hidrógeno, el cual posee propiedades para destruir el cáncer.

Un catalizador bien conocido con esta capacidad es la menadiona, también conocida como vitamina K3. Existe una investigación tanto en roedores como en humanos que demuestran que la administración de vitamina C combinada con vitamina K3 , al ser inyectada, aumenta la efectividad de la terapia sobre las células cancerosas.

La combinación de vitamina C con vitamina K3 interactúa sinérgicamente con ciertos medicamentos quimioterapéuticos citotóxicos al destruir las células cancerosas.  La vitamina K3 sola aumenta la citotoxicidad de ciertos agentes quimioterapéuticos presuntamente porque, en concentraciones lo suficientemente altas, la vitamina K3 contribuye a generar un estrés oxidativo al transferir electrones de las moléculas intracelulares al oxígeno.

En Oasis of Hope inyectamos vitamina K3 justo antes de la vitamina C intravenosa, con la esperanza y expectativa de que la terapia combinada de vitamina C y vitamina K3 aumente notablemente la producción de peróxido de hidrógeno dentro de los tumores, y permita una destrucción celular importante sobre todo en aquellos cánceres que producen cantidades muy pequeñas de catalasa.

Si bien la vitamina K3 es un excelente catalizador de la transferencia de electrones, la efectividad de la vitamina C intravenosa puede ser obstaculizada si los niveles de oxígeno del tumor son bajos. (Recuerde: Muchos tumores comunes crean un ambiente hipóxico, por lo tanto, es necesario introducir agentes que puedan oxigenar de modo eficiente esos tumores.)

Continuamos utilizando la vitamina C en el tratamiento de cáncer y nos sentimos optimistas debido a que la comunidad de investigación está examinando nuevamente con seriedad su acción como un pro fármaco.

Preguntas frecuentes sobre la Vitamina C

P : ¿Cómo puedo obtener mayor información sobre la vitamina C en Oasis of Hope?

R : La manera más sencilla es llenar la forma en el lado derecho de la página en esta pantalla o también puede llamarnos sin costo desde Estados Unidos al +1 619 690 8409. Para nuestros pacientes en México, pueden marcar al 01 664 631 6100.