Terapia Nutricional

Los alimentos pueden propiciar la curación en el cuerpo; pero también puede alimentar el cáncer. Nuestros pacientes intuitivamente saben qué alimentos curan y qué alimentos dañan. Permítanos compartir por qué y cómo la nutrición es una parte vital de la recuperación.

 

Insulina

Muchas personas supondrían que hablar sobre el nivel de insulina en el flujo de la sangre es pertinente sólo para los diabéticos, pero no es así. La presencia de dos hormonas —insulina y el factor de crecimiento (IGF-I)— se relaciona directamente con la incidencia de ciertos cánceres. De hecho, controlar los niveles de estas hormonas es uno de los aspectos más importantes en un régimen anticancerígeno. Su efecto es tan significativo respecto al cáncer; que todo oncólogo debería de tener una dieta diseñada para controlar la producción de estas hormonas dentro de su programa de tratamiento.

Los investigadores han realizado importantes estudios que nos ayudan a saber qué alimentos evitar. Por ejemplo, tenemos un estudio de China, llevado a cabo en la Universidad Cornell, el cual inició en 1983 y se extendió durante un periodo de veinte años en la China rural.

En esta investigación, los participantes siguieron una dieta basada principalmente en vegetales. El estudio señaló los alimentos que se asocian directamente con un mayor riesgo a tener cáncer, así mismo mostró que el mayor riesgo que tienen nuestros pacientes, es la porción de calorías que ingieren de los productos animales.

¿Qué hacen exactamente las proteínas, grasas animales, los alimentos procesados, azúcares procesados y la harina blanca; que aumentan el riesgo de cáncer? Estos elementos de la alimentación “occidental” elevan la producción de la insulina y el factor de crecimiento IGF-I.

Gracias a esto, se examinado la información que vincula los niveles de estas hormonas en el flujo sanguíneo; con la rápida multiplicación de las células mutadas. La conexión es evidente:

Esas hormonas bloquean el proceso de apoptosis; es decir, el programa dentro de la célula que le dice cuándo es su tiempo de morir y dar paso para que una nueva célula saludable, la sustituya. También es el proceso mediante el cual se eliminan las células en las que se ha producido una mutación o cáncer.

La apoptosis es un proceso natural que Dios diseñó para ayudar al cuerpo a protegerse del cáncer. Pero la insulina y el IGF-I bloquean la apoptosis en las células cancerosas. No hace falta decir, que esto permite que células mutadas encuentren terreno fértil para convertirse en cáncer.

Entonces, ¿cómo puede una dieta aumentar o reducir la producción de estas dos hormonas en el cuerpo?

Los estudios han determinado que los factores de la alimentación en Estados Unidos y otros países de occidente, son los principales responsables de los altos niveles de esas dos hormonas. Tendemos a consumir una alimentación alta en grasas saturadas; a cargar un peso extra alrededor del área abdominal porque ingerimos comidas de mayores porciones que las de los países desfavorecidos y adoptamos un estilo de vida más sedentario. Todos estos factores aumentan la producción de insulina, que estimula la producción de IGF-1 libre.

 

Regresemos al estudio de China

La gente rural en China acostumbra una alimentación casi vegana: ya que es vegetariana estricta, pero con unas cantidades extremadamente limitadas de carne y productos lácteos. Este tipo de alimentación causa que el hígado disminuya la producción de IGF-I y aumente la producción de una proteína que bloquea la producción de IGF-I libre. ¿Qué importancia tiene esta información para el tratamiento de cáncer? Recapitulemos.

Los alimentos que aumentan los niveles de insulina y la IGF-I libre en el flujo sanguíneo estimularán el progreso del cáncer. Estas dos hormonas incluso participan en el mecanismo de defensa que el cáncer utiliza para protegerse a sí mismo de la quimioterapia. Por el contrario, una alimentación que mantenga bajos los niveles de estas dos hormonas inhibirá la progresión del cáncer. Así de sencillo.

¿Qué debo comer?

Es fundamental que cualquier persona que padezca enfermedades crónicas vea los cambios en la alimentación con una actitud positiva. Dejar los “alimentos de confort” es un pequeño precio que pagar por detener el crecimiento y la diseminación del cáncer.

Sería ideal que los pacientes adopten una alimentación vegana o basada en plantas integrales, con una excepción: los ácidos grasos omega-3 en el aceite de pescado ya que tienen numerosos beneficios y las cápsulas de aceite de pescado no aumentan los niveles de insulina.

Una alimentación vegana es baja en grasas (sólo 15% de las calorías de la alimentación deben provenir de grasa), moderada en proteínas e incorpora fuentes de carbohidratos de alimentos integrales que son bajos en el índice glucémico, así como la sémola o pastas de granos enteros, las frutas enteras y productos de granos enteros como los panes de germen de trigo (en lugar de pan de harina blanca). Además, debido a que los carbohidratos de índice glucémico alto pueden aumentar los niveles de insulina, la alimentación debe aportar carbohidratos de fuentes que tienen un índice glucémico bajo.

Por ejemplo, aun cuando las zanahorias tienten bastante azúcar natural, en lugar de jugo de zanahoria recomendamos jugos de vegetales verdes.

Esta alimentación es ideal, pero es difícil que algunas personas la sigan porque representa cambios drásticos. Los pacientes que necesitan cambios graduales pueden obtener un beneficio modesto al adoptar la dieta mediterránea, que desalienta el consumo de carne roja y de productos lácteos grasos. Pero permite cantidades moderadas de carne blanca o pescado y favorece el consumo de grandes cantidades de fruta, verduras, frijoles y granos enteros.

Aunque no es tan efectiva como la alimentación vegana, representa una mejoría considerable en comparación con las dietas preferidas por la mayoría de los estadounidenses.

Existe una gran cantidad de alimentos que producen beneficios a los pacientes de cáncer. Por ejemplo, los vegetales crucíferos como la col, el brócoli, la coliflor y la col rizada son ricos en sulforafano mientras que las cebollas y el ajo contienen alicina. Ambos componentes han demostrado que inhiben o retrasan el crecimiento de las células cancerosas y ocasionan que las células produzcan niveles más altos de antioxidantes, así como enzimas que ayudan a eliminar toxinas del cuerpo.

Estos alimentos también pueden aumentar la habilidad de los tejidos saludables para lidiar con los medicamentos quimioterapéuticos y la radioterapia. Además, pueden presentar beneficios después del tratamiento al ayudar a bloquear el desarrollo de otros tipos de cáncer.

Otro alimento con propiedades anti-cáncer, es un suplemento producido principalmente a partir de dos especies de algas, la espirulina. Este suplemento contiene un Fito nutriente que bloquea una vía de señalización que vuelve a las células cancerosas más agresivas y las protege de su muerte programada. Además, la espirulina contiene polisacáridos que estimulan la habilidad de las células asesinas naturales del sistema inmunológico para detener la metástasis.

Eliminar toxinas

¿Sabía usted cuál es la categoría de productos de salud que se recetan y venden más? Sorprendente pero no son los productos para bajar de peso; son los laxantes.

Un estudio reciente mostró que Estados Unidos tiene el índice más alto de uso de laxantes en comparación con otros países. Cada año los estadounidenses gastan más de $700 millones de dólares en laxantes.

En otras palabras, el estreñimiento es muy común entre los estadounidenses.  Muchas personas piensan que es normal ir al baño cada dos o tres días; en realidad, la gente necesita hacerlo dos a tres veces al día. Esto es especialmente importante para los pacientes de cáncer y desafortunadamente, muchas terapias para cáncer estriñen a los pacientes. Cuando una persona está estreñida, esto significa que no está eliminando toxinas. De hecho, las toxinas, incluyendo la quimioterapia, se reciclan y de este modo exponen a los pacientes a efectos adversos devastadores una y otra vez.

Una alimentación alta en fibra es crítica para desintoxicar el cuerpo. Muchos Fito nutrientes que se encuentran en verduras, hierbas y frutas influyen en las vías de desintoxicación, mejoran la función del hígado y ayudan a evacuar el contenido intestinal. El sulforofano, presente en los retoños de brócoli, estimula específicamente la desintoxicación del hígado.

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