Terapia citotóxica

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La efectividad de la quimioterapia a menudo se limita debido a una oxigenación de tumores deficiente, esto se conoce como hipoxia, así como un aumento o una disminución en la actividad de las vías de señalización específicas que ayudan a las células cancerosas a sobrevivir al asalto citotóxico (quimioterapia). Por otro lado, la toxicidad en los tejidos normales a menudo limita las dosis de quimioterapia que pueden administrarse de manera segura.

Oasis of Hope trata estos problemas al aumentar el contenido de oxígeno en los tumores —con Perftec y la terapia de ozono— y al bloquear o activar las vías de señalización que promueven la sobrevivencia del cáncer, con nutracéuticos como el salsalato y la silimarina, entre otros. Al mismo tiempo la toxicidad en los tejidos normales es atenuada mediante el uso del pre acondicionamiento oxidativo y la administración de agentes tales como la melatonina y la glutamina.

Oasis of Hope también está explorando el uso de la terapia epi-genética, una estrategia que revierte los cambios en los tumores que a menudo originan la resistencia a la quimioterapia.

Investigación del Tratamiento Alternativo Para el Cáncer Contreras

Capítulo 9: Método de la quimioterapia metonímica (dosis baja)

En el 2000, dos grupos de investigadores publicaron una observación impactante como resultado de estudios realizados en roedores con tumores, la quimioterapia en dosis bajas —demasiado baja para provocar efectos colaterales o tener un impacto directo significativo en las células tumorales— cuando se administra diariamente o casi diario, puede retrasar notablemente el crecimiento del tumor.

Esto resultó cierto aun cuando se sabía que los tumores oponían resistencia a los medicamentes quimioterapéuticos utilizados. La solución a este acertijo fue que la quimioterapia estaba retrasando o impidiendo la angiogénesis. Durante la angiogénesis, las nuevas células endoteliales son extremadamente frágiles, puesto que se separan de los vasos sanguíneos existentes, se multiplican, emigran hacia un tumor en respuesta a las señales químicas secretadas por células tumorales y finalmente, ellas mismas forman estructuras tubulares que dan origen a nuevos vasos sanguíneos. Si bien las células endoteliales del revestimiento interior de los vasos ya existentes se multiplican rara vez, son estabilizadas por factores de crecimiento que les proporcionan las células vecinas y casi nunca son destruidas por las dosis de medicamentos clínicamente factibles en la quimioterapia convencional.

Las células endoteliales que participan en la angiogénesis son muy sensibles a ser destruidas por esos medicamentos, mucho más que la mayoría de las células cancerosas. De este modo, cuando se administra una dosis baja de quimioterapia en un programa diario (llamado metronómico porque es regular y uniforme, tanto como el compás de un metrónomo), la muerte continua de las células endoteliales que intentan formar nuevos vasos sanguíneos interrumpe el proceso angiogénico y lo retrasa en gran medida.

Uno de los méritos particulares del enfoque metronómico se centra alrededor de la resistencia del cáncer a los medicamentos. Mientras que la quimioterapia convencional de altas dosis tiende a seleccionar células tumorales resistentes a los medicamentos empleados, la quimioterapia metronómica se dirige a las células endoteliales normales que no crean resistencia a los medicamentos.

En otras palabras, la quimioterapia metronómica trabaja donde la terapia convencional fracasa. Los tumores tienen la habilidad de adaptarse hasta cierto grado al incrementar su producción de factores pro-angiogénicos que promueven la supervivencia de la célula endotelial. Esto explica por qué los cánceres que al principio muestran una regresión en respuesta a la terapia metronómica, a veces vuelven a crecer a pesar de la terapia continua. El cáncer confiere esta resistencia relativa; no las células endoteliales en sí.

Recientemente se ha establecido un beneficio más de la quimioterapia metronómica. Tiende a destruir selectivamente una población de células inmunes llamadas T-reg, cuya función es suprimir la actividad de células inmunes capaces de atacar el tumor. Estas son las células asesinas naturales (NK, en inglés) y las células citotóxicas. Las células T-reg a menudo se congregan dentro de los tumores y secretan factores similares a las hormonas que “apagan” a las células inmunes que tratan de atacar el cáncer. Por esta razón, la quimioterapia metronómica ha surgido como ayudante de las estrategias terapéuticas, cuyo propósito es estimular la capacidad de las células NK y citotóxicas para destruir tumores.

La utilidad de tratar tumores de roedores —incluyendo tumores humanos transplantados— con la quimioterapia metronómica se ha confirmado en la actualidad en un gran número de estudios. En algunos de estos, combinar dicha quimioterapia con otras medidas que ataquen el proceso angiogénico ha provocado remisiones completas de tumores agresivos preexistentes. Otros estudios también han mostrado que la quimioterapia metronómica resulta útil cuando se administra junto con la quimioterapia convencional.

La experiencia clínica más extensa publicada sobre los regímenes de quimioterapia metronómica la han aportado oncólogos de Milán, quienes han documentado las respuestas (a largo plazo) de pacientes con metástasis de cáncer de mama a un régimen metronómico que incluye diariamente ciclofosfamida (50 mg) y dos dosis semanales de metotrexato (5 mg por dosis).

De las pacientes que se sometieron a ese régimen, 32% logró una remisión completa o parcial, o bien, estabilizó la enfermedad por lo menos durante 24 semanas. En aproximadamente 16% de las pacientes, no se observó progresión del tumor durante más de un año. Incluso en los pacientes en quienes sí hubo progresión, parece probable que la terapia a menudo retrasa la diseminación de la enfermedad. La buena nueva, sobre todo porque la quimioterapia metronómica se emplea para el largo plazo, es que este régimen no produjo los molestos efectos secundarios. Sólo en una reducida minoría de pacientes tratados se observó una leve supresión de la cuenta de glóbulos blancos.

Puesto que la terapia metronómica se dirige contra las células endoteliales, no contra las células cancerosas, si un régimen metronómico funciona bien con un tipo de cáncer debe funcionar del mismo modo con todos los tipos de cáncer que dependen de la angiogénesis para crecer. En Oasis of Hope, utilizamos un régimen metronómico como el que fue probado por los doctores de Milán. Se basa en las ciclofosfamida, también conocida por su nombre comercial como Genoxal. En algunos pacientes seleccionados también incluimos metotrexato, dependiendo del caso.

Los protocolos del Tratamiento Alternativo para el Cáncer Contreras (C-ACT, en inglés) de Oasis of Hope, incluyen agentes adicionales cuyo propósito es retrasar el proceso de angiogénesis. Éstos son entre otros: silimarina, aceite de pescado, la glicina del GPG y los poli-fenoles del té verde, uno de los ingredientes del suplemento nutracéutico Synerpax. Así, atacamos la angiogénesis desde tantos ángulos como sea posible.