Ablación por Radiofrecuencia

La hipertermia más común hoy en día, es la ablación por radiofrecuencia (RFA), la cual utiliza temperaturas muy altas. El innovador Harry H. LeVeen respaldó firmemente este método, ya que realizó una investigación con ondas de ultrasonido sobrecalentadas en animales, erradicando por completo los tumores sin dañar el tejido circundante.

Entonces decidió, estudiar a 21 pacientes humanos con tumores malignos. Después de la investigación, informó que la RFA produce necrosis en los tejidos o la regresión del cáncer sustancial en ellos. Su terapia había elevado a temperaturas de 5 ° C a 9,5 ° C por encima de la temperatura del tejido sano y después de estos resultados estaba seguro que RFA se convertiría en la cuarta terapia para tratar el cáncer después de la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Ahora que ya se ha establecido, lamentablemente está lejos de ser utilizada como él menciono.

Las ondas de radio de alta energía (RFA) producen temperaturas entre 50 ° C (122 ° F) y 100 ° C (212 ° F), las cuales son transmitidas al tumor a través de una sonda en forma de aguja para lograr la ablación.

La ablación es la extirpación quirúrgica de solamente una parte del tejido dañado o en algunos casos el tejido completo. En RFA, la extirpación del tumor se consigue mediante la eliminación de las células cancerosas, se coagulan las proteínas de las células cancerosas y se destruyen los vasos sanguíneos.

La sonda determinará el alcance y el límite de la hipertermia; hasta la fecha el área más grande que puede ser sometida a ablación es una esfera de 5 cm de diámetro. La exposición al calor oscila entre diez y treinta minutos, dependiendo del tamaño del tumor. El control de este procedimiento es sorprendente, ya que el tejido que está a milímetros de esta esfera de 5cm de diámetro, no es afectada en lo más mínimo por las altas temperaturas.

Los estudios como ultrasonidos, resonancias magnéticas o las tomografías son utilizados como guías para los médicos, gracias a ellos se conoce el área exacta en donde será colocada la sonda.

La limitación de la RFA es obvia: los tumores de más de cinco centímetros (dos pulgadas) de ancho no serán cocinados (destruidos) por completo. En teoría, cualquier tumor accesible por una sonda podría ser tratado, pero los tumores más afectados por esta terapia son los que están localizados en el hígado, los riñones y los pulmones. Los resultados comprueban la eficacia de la RFA en estas situaciones.

Otra limitación para la RFA son los tumores múltiples ya que, si hay más de uno, la RFA no los detecta. Pero no hay de qué preocuparse, aun con limitantes la RFA está dando excelentes resultados preliminares, pensar que LeVeen publico sus resultados en 1976 y en la actualidad se siguen investigando más áreas que puedan ser tratadas con RFA, es un gran avance.

Gracias a esta terapia podemos tratar tumores que no se pueden extirpar quirúrgicamente debido a la ubicación o a la salud deteriorada del paciente. Ahora, la terapia RFA no es conocida por ser barata, pero es accesible para la mayoría de nuestros pacientes en comparación con los nuevos medicamentos que se están utilizando e incluso puede ser un procedimiento simultáneo a otros como la radiación, quimioterapia o la cirugía.

Preguntas frecuentes sobre la ablación por radiofrecuencia Terapia

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